Comunidad

El suicidio es problema de uno, pero responsabilidad de todos: Por una visión socialmente responsable

Al iniciar el diplomado en Suicidología para Profesionales de Atención Primaria de SAK Fundación, yo (desde mi ignorancia en estos temas, lo reconozco) tenía una perspectiva muy errónea e individualista, de creer que cuando hablábamos del suicidio, solamente era tomar en cuenta a la persona, y a lo mucho, su contexto.


Quiero ser sincero: claro que como profesional de la salud, era consciente de ciertos factores de riesgo: el entorno, los factores biológicos y/o hereditarios, así como los recursos personales del sujeto (lo que teóricamente se espera saber de primera base sobre lo que puede influir en el suicidio, una perspectiva muy empobrecida en cuanto a lo que realmente influye y sucede con la persona). Sin embargo, no me había percatado del papel cultural y social que tenemos no solo como profesionales de la salud, sino como seres humanos, hacia la prevención del suicidio. Un primer mito que puedo traer a flote para dar sustento a lo que quiero compartir, es el hecho de creer que ‘‘como no conozco a nadie que piense en el suicidio, entonces, no pasa nada’’. Pero esa no es la realidad. Sin embargo, es una creencia que en nuestra sociedad y a nivel colectivo, se suele mantener.


Lo cierto es que, en México, según las últimas estadísticas, una persona se suicida cada hora. De aquí parte la primer puntualidad sobre la importancia de conocer y reconocer las estadísticas, pues éstas no solo son números, son vidas. Son vidas que importan tanto como la de quien lee este artículo, como la mía. Es sumamente curioso como en la carrera de psicología, no existe una materia de suicidología. No existe una materia que te hable del suicidio. Lo mas cercano a eso, eran los ‘‘primeros auxilios psicológicos’’. Y si bien, ese tipo de conocimientos, son una variable importante a considerar para hacer una gran intervención y apoyo, quiero destacar la palabra ‘‘intervención’’, porque eso hacen: intervienen. ¿Cuál es el problema aquí? El problema es que se nos enseña (a lo mucho) a intervenir, pero no a prevenir. ¿Cómo podemos afrontar y acabar con un problema cuando solo se nos enseña a convivir con él, mas no a prevenirlo?. Y aquí solamente hablo a nivel educativo. ¿Qué sucede por ejemplo, a nivel familiar? Hablar de suicidio implica el ‘‘tema prohibido’’. Un tema que despierta heridas, que hace visible realidades familiares que han estado en negación por generaciones. Es el silencio incómodo que no se quiere romper, ni mucho menos, reconocer.

No podemos tapar el sol con un dedo, y al parecer, hasta nuestro mismo gobierno lo hace.

Es confuso ver cómo no nos ponemos de acuerdo, para ver cómo el suicidio realmente repercute en nuestra sociedad. Por ejemplo, el ver como el INEGI, el IMSS y la Secretaría de Salud tienen distintos datos con respecto a este tema, solo crea más confusión, menos seriedad y mayor ignorancia. Sentarnos a hablar del suicidio no sólo es decir: ‘‘Si, él o ella tiene algún problema, le canalizo y ya’’. Hacer esto, claro que es oportuno, es eficaz, y es entender nuestros limites (entender que un profesional preparado puede apoyar muchas veces mejor que yo). Sin embargo, ¿dónde esta nuestra responsabilidad social, no sólo como profesional de la salud, sino como personas con sentido moral, de procurar de los demás?

Parece ser que nos asusta hablar del elefante en la habitación. Nos asusta hablar de que el suicidio, es una de las tres causas principales de deceso entre infantojuveniles en México. Nos duele tomar nuestra responsabilidad de decir: ‘‘Tal vez yo no estaba pasando por eso, pero puedo prevenir que una persona tome esa decisión’’. Nos aterra aceptar que como sociedad, podemos hacer más, y no lo hacemos. Preferimos tirar culpas, voltear a los lados, o decir: ‘‘Como no lo veo, no es real’’.

El suicidio existe, es real, y hasta que no tomemos la decisión de buscar no solo entenderlo cuando sucede, sino, prevenirlo, no estaremos hablando de un cambio real. Aceptar que como sociedad le fallamos a las personas que toman y tomaron esa decisión, es ser humildes al decir que podemos mejorar: para los que ya no están, para los que están, y los que estarán.